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jueves, 21 de octubre de 2010

Hasta que Facebook nos separe

"Voy a pedirte que no vuelvas más, siento que me dueles todavía aquí, adentro", canta Shakira con voz dolida mientras le pide a su enamorado que se aleje para no seguir sufriendo por su amor. Y, aunque sencillo, su deseo parece hoy en día irrealizable. ¿Cómo alejarse de un ex, cómo desterrar a alguien de tu vida si el omnipresente Facebook se empeña en hacer aparecer actualizaciones a cada instante?

No importa que sea un ex amigo, un ex compañero de trabajo, un ex jefe o, en el peor de los casos, un ex novio. El punto es que es un ex, y seguramente tendrá motivos de sobra para ya no formar parte de tu vida. Sin embargo, el desaparecer de la faz de la Tierra resulta cada vez más complejo.

Con el auge de las redes sociales, es casi imposible que no persistan amigos en común entre el ex y nosotros (en el caso de que hayas tenido el valor suficiente para borrarlo de tu propia lista de contactos). Y cómo resistir la tentación - viendo su publicación saludándonos desde el muro del compañerito en común - de hacer un click y entrar a husmear su vida y obra a través de su información personal o, mejor aún, sus fotos.

¡No puedo creer que se haya visto con Fulana! ¡Ahora se viste de traje, pero si siempre fue un rotoso! ¿El muy desgraciado fue a ese bolichito de cuarta con ella? ¿Cómo que ya se recibió? ¿Y desde cuándo trabaja en esa empresa? La búsqueda continúa en forma proporcional al morbo que nos anula e impide alejarnos de la pantalla. Muchos hablan de un vicio y, en cierto punto, no parecen estar tan errados.

Cada vez son más las personas que pasan horas enteras de su vida frente a la pantalla, lamentándose por la nueva y exitosa vida de un ex o simplemente dejándose llevar por el peligroso "qué será de la vida de...". Y la compulsión no tiene fin.


Hoy se estrenó en los cines de todo el país la película Red Social, un film que cuenta - aparentemente no basada en hechos verídicos - la historia del creador del Facebook, con todas las ventajas y desventajas que su invención le trajo aparejadas, tanto a él como a su entorno y al resto de los usuarios.

Aunque el avance de las redes sociales parece no querer permitirnos olvidar, nosotros tenemos la decisión final de permitir o no que esas búsquedas alteren nuestra estabilidad mental y emocional. La clave es, ante todo, resolver el asunto en nuestras cabezas, para no caer en la tentación de un reencuentro cibernético o, en caso de que ocurra, que no altere nuestras vidas. Pero, ¿resolver el asunto previamente en nuestras cabezas? Evidentemente, todavía hay cuestiones que la tecnología no es capaz de solucionar.


martes, 12 de octubre de 2010

Informe Especial

Es creencia común que amar a los demás es una virtud, y amarse a sí mismo un pecado. Se supone que en la medida que me amo a mí mismo, no amo a los demás, que amor a sí mismo es sinónimo de egoísmo. Tal punto de vista se remonta a los comienzos del pensamiento occidental.

El escritor Italo Calvino califica de "peste" el amor a sí mismo. Con un jucio valorativo similar a éste, el padre de la psiquiatría, Sigmund Freud, sostiene que el amor es una manifestación de la libido, y que ésta puede dirigirse hacia los demás -amor- o hacia uno -amor a sí mismo-. Amor y amor a sí mismo, entonces, se excluyen mutuamente en el sentido de que cuanto mayor es uno, menor es el otro.

Desde su libro "El arte de amar", el pensador Erich Fromm, le dedica un capítulo de su teoría al amor a sí mismo. Concidiendo con este aspecto, Silvia Salinas, licenciada en Psicología de la Universidad de Buenos Aires, y especialista en psicoterapia de pareja, destaca la falacia que implica la noción de que el amor a los demás y el amor a uno mismo se excluyen recíprocamente, sino que, además, reafirma su complementariedad.

Salinas también agrega que la crisis que se vive a nivel personal en la sociedad actual hace que se busque que "otro nos quiera como uno no se quiere". Así se hace caso omiso a la voz interior de cada uno y nace la necesidad de mirarse instrospectivamente.

"El abordaje que tenemos es, en principio, ayudar a la gente a quererse, a aceptarse, a encontrar un camino hacia la felicidad y así después es más fácil compartirlo con otros.", remarca la psicóloga sobre su teoria.

La demanda de terapias de parejas en Argentina crecieron sostenidamente desde 2001 un 30%. Un artículo publicado por el diario "Perfil" en julio de este año explica esta necesidad como la idea de encontrar un árbitro para mediar en los conflictos. http://www.diarioperfil.com.ar/edimp/0483/articulo.php?art=22754&ed=0483

Amar a alguien es la realización y concentración del poder de amar. La afirmación básica contenida en el amor se dirige hacia la persona amada como una encarnación de las cualidades esencialmente humanas.

Meister Eckhart sintetiza estas ideas: "Si te amas a ti mismo, amas a todos los demás como a ti mismo. Mientras ames a otra persona menos que a ti mismo, no lograrás realmente amarte, pero si amas a todos por igual, incluyéndote a ti, los amarás como una sola persona y esa persona es a la vez Dios y el hombre. Así, pues, es una persona grande y virtuosa la que amándose a sí misma, ama igualmente a todos los demás".

Escuchá el informe...

Voces del informe

Silvia Salinas (entrevista central) - Licenciada en Psicologia (UBA) / Especialista en Psicoterapia de parejas / Autora de cuatro libros / Colaboradora en las publicaciones de Jorge Bucay (http://lodiscutimosdespues.blogspot.com/2010/10/seguir-sin-ti-jorge-bucay-y-silvia.html) /
Bernardo Stamateas – “Parejas Exitosas”
Jorge Bucay – “Quiero”
Julio Cortazar – “Rayuela”
Recitado – “Poema 20 (de Pablo Neruda)"
El Cuarteto de Nos – “Me amo”

Producción Artística
PISANO, Nicolás
LANCONE, Pablo

Producción Periodística
MARZULLO, Wanda
NEUAH, Jésica
QUEVEDO, Julieta

viernes, 1 de octubre de 2010

¿Genéticamente infiel?

Si tu suegro es un mujeriego empedernido, ¡atenta! Porque ese dato que parece ajeno a vos puede tener serias repercusiones en tu relación de pareja. Según un estudio del Instituto Karolinska de Estocolmo, “en el genoma humano, el alelo 334 (gestionador natural de vasopresina) es el responsable de la infidelidad masculina, afectando la manera en la que los hombres se relacionan con sus parejas”.

Cinco años de análisis a más de mil parejas heterosexuales demostró que los hombres portadores de dos copias del alelo 334 - dos de cada cinco en el estudio - sufrían mayores crisis y confesaban tener lazos menos fuertes con sus esposas, quienes se sentían insatisfechas.


La influencia de los niveles de la hormona vasopresina (que también es segregada durante el orgasmo) denota una limitación en la capacidad social. Este hallazgo servirá también para la investigación de patologías como el autismo o la fobia social, y no sólo como una excusa para la promiscuidad masculina”, aclaran los investigadores.

Pero no se adelanten, mujeres, que tampoco estamos excentas de las voluntades de la genética. Según un estudio realizado por científicos del Hospital Santo Thomas de Londres, Inglaterra, coincide: “En la infidelidad femenina también podrían tener que ver factores genéticos”, señaló el investigador Tim Spector tras estudiar el comportamiento sexual de hermanas mellizas. Según él, si una de ellas es infiel, las probabilidades de que la otra también lo sea son del 55 por ciento, debido a la gran cantidad de genes idénticos que comparten.

No todas las mujeres son infieles, pero, de acuerdo con nuestro estudio sí están preparadas genéticamente para serlo”, explica Spector. El estudio - realizado sobre 1.600 parejas de gemelas - demuestra que la infidelidad femenina persiste “porque es evolutivamente ventajosa para la mujer”. A través de los años, estudios de ciertas tribus indígenas han demostrado que las mujeres que eligen a varios hombres para procrear son más fértiles, y sus hijos tienen un mayor índice de supervivencia.

Por otra parte, un estudio realizado por los profesores Steven Gangestad, Randy Thornhill y Christine Garver, de la Universidad de Nuevo México, ha demostrado que las mujeres son sexualmente más activas pocos días antes, durante y después de su período de ovulación. Sin embargo, “los resultados muestran que las mujeres presentaron mayor interés sexual y fantasías hacia el resto de los hombres y no hacia sus parejas”, comentan Gangestad y Thornhill.


Los investigadores distinguen diferentes tipos de engaños:
1. El informático (que no va más allá de una webcam).

2. El inocente (que no sobrepasa el coqueteo).
3. El platónico (que no pasa del morreo).
4. El “plutónico” (que es infidelidad aquí y en cualquier otro planeta).

Para la sexóloga Janis Springs, autora de After the affaire, la infidelidad afecta a casi un tercio de las parejas. En promedio, las estadísticas de infidelidad aseguran que el 60% de los hombres son infieles, y que el 40% de mujeres les sigue los pasos. Sin embargo, m
ientras la infidelidad masculina se mantiene en una meseta de alrededor del 50%, la femenina, desde hace unos 20 años, se ha incrementado progresivamente.

Es poco probable que un solo gen tenga una influencia clave, es más posible que haya un grupo de genes que participen en esto", afirmó el investigador Tim Spector. Sin embargo, aclaró que son los factores sociales - como la atracción por lo prohibido u otras características particulares de la personalidad del individuo - los que tienen una mayor influencia al momento de ser o no infiel. Más allá de las cifras y la genética, la realidad es que la infidelidad es una cuestión cultural y, por tal motivo, no hay genética que la ampare.




* Curiosidad! Son muchas las sociedades en las cuales las mujeres pueden tener varios amantes y esto es aceptado por sus miembros: los pahari del norte de la India, los inuit, los surui de Brasil, los mosuo de China y algunas tribus del África subsahariana y de Nueva Zelanda. También los primeros habitantes de las Canarias, los guanches, la practicaban.




Por Wanda Marzullo

martes, 28 de septiembre de 2010

Sálvese quien pueda

De los cuernos y de la muerte no se salva nadie, dicen las malas lenguas. Evidentemente una frase poco feliz para cualquiera. Impotencia, culpa, decepción, sensación de que era algo que tarde o temprano iba a pasar. Pero aquellos que todavía no han vivido la experiencia de un engaño se paran en la vereda de enfrente con recelo, con miedo a que su condición de virgen en materia de infidelidad pueda verse alterada.
Según un estudio realizado por TNS Gallup Argentina, el 33% de los hombres argentinos reconoció haber sido infiel a su pareja al menos alguna vez. Sin embargo, el sitio Internet Current realizó un estudio que demuestra que las mujeres están siendo infieles casi en igual proporción que los hombres.

De los cuernos y de la muerte no se salva nadie. ¿Nadie? ¿No hay manera de refutar esta maldita frase? La revista Cosmopolitan da algunas claves para detectar cuándo una relación de pareja se está haciendo proclive a la infidelidad:

1. El aburrimiento. “El aburrimiento es una expresión de angustia. Cuando parece que ya se lograron ciertos objetivos, que todo funciona y está consolidado, la fantasía de certeza genera tanta angustia como incertidumbre”, analiza la psicóloga Mirta Dall’Occhio, directora de Hémera Centro de Estudios del Estrés y la Ansiedad. El psicólogo clínico Ron Bracey detalla: “No se trata de sus sentimientos hacia vos. Aunque fueras Scarlett Johansson, con el paso del tiempo, él se acostumbraría a vos y a tu cuerpo”.


2. Un ámbito social nuevo. “Los hombres se estimulan a través de lo visual. Cuando tu chico está expuesto a un grupo desconocido de mujeres, es inevitable que se le despierte la curiosidad. Pero que avance sobre eso ya es otra cuestión”, explica Bracey. "Si él parece reacio a hablar de sus nuevas amigas, podría ser que estuviera empezando a mirarlas como potenciales compañeras sexuales”, advierte.

3. Se siente inferior.Los varones tienen grandes egos, que son súper sensibles. Así que una baja en su autoestima equivale a un desastre. Si vos conseguís un puesto mejor o él se queda afuera del mercado laboral, se puede sumir en la desesperación. Y, aunque no lo haga conscientemente, puede querer castigarte por tu éxito”, explica Bracey. "Cuando se enfrentan a un descenso en su autoestima, los hombres tienden a ampararse en cosas en las que saben que son buenos, por lo que podés encontrarlo particularmente orgulloso de que pasó al siguiente nivel en su juego favorito de Playstation", asegura.

4. Su papá era infiel.Los chicos necesitan validar el comportamiento de sus padres. Así que si tu suegro era un mujeriego, tu novio podría estar enojado con él pero, extrañamente, esto podría llevarlo a imitar la conducta paterna. Si su mamá perdonó los engaños, tu pareja puede llegar a creer que la infidelidad es algo normal y está perfectamente bien”, advierte Bracey.

Si alguno de estos ítems te suena tristemente familiar, prestá atención a las conductas que deberías prevenir o practicar para que esa situación de pareja no se convierta en una infidelidad:

1. "Los hombres son conquistadores natos y necesitan tener siempre algo nuevo por descubrir. La clave no es solo estar siempre bien vestida y maquillada, sino ofrecerle nuevas propuestas, actividades o cosas que no espere: sorprendelo”, recomienda Dall’Occhio. “Las mujeres que logran que sus hombres sean más fieles son las que manejan el arte de estar y no estar, de darles amor, seducción y cuidados (que ellos también necesitan, y mucho), pero no garantías absolutas. No es fácil, por supuesto, pero tampoco es imposible”, explica. “La buena noticia es que ustedes dos ya pasaron la etapa de la luna de miel y todavía siguen juntos. El truco es no olvidarte de cómo era su relación en los primeros tiempos. Pensá en las cosas que inicialmente les atrajeron del otro, y revivilas", aconseja.


2. "Cuando se encuentran con mujeres desconocidas y atractivas, los hombres también pueden llegar a esforzarse más para seducir a sus parejas legítimas”, afirma Bracey. “Aunque tu reacción instintiva puede ser ponerte celosa y buscar confirmaciones de tus sospechas, te conviene ser positiva. Estimulalo a hablar de las personas que entraron a su vida y sugerile salir con ellas alguna noche, así podés conocerlas”, recomienda: "Pronto va a dejar de tener curiosidad por las otras mujeres y va a sentir que te prefiere a vos".

3. "Son épocas en que la comunicación es clave. Más que nunca, necesitás explicarle que, a lo largo de una relación, hay flujos y reflujos. Recordale, por ejemplo, algún momento en que vos te hayas sentido inferior a él y cómo te afectó. Esto debería ayudarlo a ver que el cambio no alteró tus sentimientos hacia él”, explica Bracey.

4. "Tal vez él desea estar en una relación de amor y compromiso, pero con el ejemplo de sus padres, sencillamente no sabe cómo. Es necesario que le expliques que el tipo de relación que querés es muy diferente de la que tuvieron ellos, aunque sin criticarlos”, sugiere Bracey. "Marcá límites sobre lo que estás dispuesta a aceptar y lo que no. Dejá claro lo que él va a perder si te engaña”, recomienda.

Si bien los expertos aseguran que
hay tantos motivos para ser infieles como hombres y mujeres hay en el planeta, también hay suficientes motivos para no serlo, y nadie que esté en una relación que realmente vale la pena va a ser tan temerario como para arriesgarla.




¿Todavía tenés dudas? Leé las siguientes notas y cotejá la información para averiguar si tu pareja te es infiel:
http://www.amor.com.mx/test_de_infidelidad.htm
http://www.testdeinfidelidad.com/




Por Wanda Marzullo

martes, 21 de septiembre de 2010

No sos vos, fue Zeus

Cuenta la mitología que, en un principio, la raza humana era casi perfecta. Los seres eran esféricos como naranjas; tenían dos caras opuestas sobre una misma cabeza, cuatro brazos y cuatro piernas que utilizaban para desplazarse rodando. Su vanidad les llevó a enfrentarse a los dioses, creyéndose semejantes a ellos. Zeus los castigó partiéndolos por la mitad con un rayo y mandó a Hermes a que les atara la carne sobrante en torno al ombligo. Ya repuestos, los seres andaban tristes buscando siempre a su otra mitad y, si alguna vez llegaban a encontrarse con ella, se enlazaban en sus brazos hasta dejarse morir de inanición.

Hete aquí el culpable, Zeus y sus retorcidos poderes. ¿Realmente es eso lo único que nos queda? ¿Andar vagando por ahí buscando a la otra mitad que nos complete? ¡No way! Esto no puede quedar así, a la deriva del destino. Pero lo peor está todavía por venir: en el caso de toparnos con nuestra media naranja, ¿cómo la reconocemos? ¿Cómo sabemos que es ella y no ninguna otra? Demasiadas incógnitas.

Los terapeutas dicen que "cuando encuentras a tu alma gemela es como mirarte en un espejo; te ves a ti mismo pero en otra energía, otra polaridad". Laura Hesperid, autora de Descubre tu alma gemela (Ed. Robin Book, 2001), también cree que "cada alma tiene su reflejo en otra". (
talisman.iespana.es)

Lo que se experimenta al producirse el encuentro puede manifestarse en una energía frenética, que el corazón deje de latir, una sensación que se transmite por toda la piel, y otras emociones y estados que expresan la intensidad de nuestro deseo interior de estar con esa persona para siempre”, explica la página
finternational. Genial, entendido. Pero definitivamente las señales deberían ser más claras y no hacernos confundir mandarinas con naranjas, porque más de una vez se nos aceleró el pulso por alguien que resultó ser un total fiasco.

Las almas gemelas son personas que se destacan muy por sobre el resto del grupo en la mayoría de los aspectos de compatibilidad mutua. Las personas pueden tener varias almas gemelas y, mientras mayor es su tiempo de existencia, mayor es el número de almas gemelas".

Oh, no. ¿Entonces hay más de un alma gemela? ¿Aumentan con el paso del tiempo? Menudo problema. Zeus resultó ser bastante más vengativo de lo que pensábamos. “Siempre nos han enseñado que las almas gemelas eran las dos mitades de un alma que se buscaban para volver a unirse. Lamentablemente, eso es crear en el ser humano una dependencia afectiva”, asegura la página elmistico
. Aparentemente, puede haber más de un alma “vibrando en la misma frecuencia”.

Pero a no rendirse en la búsqueda, parece que no todo está perdido. El sitio
actosdeamor garantiza que “el reencuentro al final, es inevitable”. Punto a nuestro favor, al fin. “Las almas gemelas tienen los mismos intereses, su atracción no es sólo física o sexual y la ternura ocupa sus instantes y sus miradas. Se complementan en todos los sentidos y su amor crecerá cada día más y más. Se dan cuenta que, aunque separadas, han estado buscándose siempre".

En este punto a más de una se le escapó un suspiro de añoro. Y para completar la fantasía del final feliz, la página
enplenitud explica que cada ser humano experimenta el encuentro en distintos planos de energía:

1. El primer nivel de unión es el espiritual: se alcanza cuando las almas gemelas están internamente preparadas para unirse.
2. El segundo plano es el intelectual: las almas compatibilizan en el nivel del pensamiento, tienen puntos en comunes y proyectos que pueden compartir.
3. El tercer nivel es el emocional: Desde el primer encuentro existe una intensa afinidad y la sensación de conocerse desde hace tiempo, por lo que se enamoran con mayor facilidad.
4. El cuarto nivel es el físico o erótico: La pareja se entrega físicamente con una pasión sin límites. L
as almas gemelas descubren desde el primer momento que su partenaire conoce su cuerpo a la perfección y sus encuentros pueden llegar a estar más allá del tiempo y el espacio.


Wow, sin palabras. A no bajar los brazos entonces, ahora con más convicción que nunca. Seguramente no faltarán las dificultades que median el encuentro, pero los expertos aseguran que los obstáculos se dan necesariamente por tratarse de una "experiencia transformadora". La psicoterapeuta Mari Carmen Losantos García afirma que "las dificultades que han de afrontar estas parejas se deben precisamente a esa atracción tan fuerte, a esa sensación de bienestar cuando están juntos".

Dicen que, cuando dos almas gemelas se juntan, el Cosmos entero se alínea para posibilitarlo. El reencuentro con el alma gemela lo decide el destino, lo pacta el universo, pero nosotros tenemos la última palabra.

Parece que, a fin de cuentas, Zeus no estuvo tan mal en separarnos si el encuentro final iba a ser tan prometedor.



Por Wanda Marzullo

sábado, 11 de septiembre de 2010

Situación sentimental: en una relación

“Nunca habrá otra aplicación, que envuelva mi corazón como tu amor de Facebook”, canta Danilo Parra a todo aquel que esté dispuesto a escucharlo. ¿A esto han llegado las canciones de amor? Por lo visto las redes sociales continúan avanzando en nuestro mundo y abarcan cada vez más ámbitos, ahora también la música.
(http://www.musica.com/letras.asp?letra=1801911)

Es que antes – hace poco más de un año -, las cosas eran distintas. Si conocías a alguien y la relación era lo suficientemente formal, los pasos a seguir eran presentar al candidato ante los amigos y, finalmente, ante los padres. Pero las realidades cambiaron y Facebook ahorra todo tipo de cenas incómodas y salidas de compromiso. Ahora con un solo click en la configuración la situación sentimental pasa a ser 'en una relación con…', y listo. Todo el mundo enterado y salvados cualquier tipo de nervios y formalidades.

Que el mundo es un pañuelo es una frase que no habíamos terminado de comprender hasta que accedimos al Facebook: todos se conocen con todos, por esas cosas raras de la vida. Pero esta globalización de lo privado puede tener serias consecuencias en el amor. Cuando uno está interesado en alguien, husmea en su perfil, averigua datos, ve sus fotos interminablemente. Pero si finalmente formaliza y el estado empieza a ser 'en una relación con…', el Facebook puede volverse un arma de doble filo.

¿Quién es Fulano de Tal? ¿Por qué lo agregaste como amigo? ¿Y de dónde lo conocés? ¿Por qué Mengano te firma el muro todo el tiempo? ¿¿Cómo se te ocurre agregar a tu ex?? Estos y muchos interrogantes más aparecen en escena, y el Facebook se convierte en un eje de tensión para las relaciones de pareja. Como en todo medio cibernético, el dar explicaciones se vuelve mucho más confuso que si fuera un 'face to face'. Uno ve lo que el otro escribe, pero no su cara, ni sus gestos, ni sus intenciones. Lógicamente, los malentendidos no se demoran en llegar.

Según un estudio de la Universidad de Guelph (Canadá), el Facebook ofrece varios factores de riesgo para las parejas celosas. Entre los más comunes figuran la exposición a información personal que de otra manera sería difícil de conocer, a fotografías presentadas fuera de contexto y al hecho de tener a ex novios o desconocidos en la lista de amigos.

La investigación asegura que la compulsión aumenta con la vigilancia constante del perfil del enamorado, ya que todo contenido que aparezca en el muro puede descontextualizarse. “Los individuos están expuestos en Facebook a elementos que pueden desencadenar los celos, lo que les lleva a pasar más tiempo controlando la página de sus parejas, y los expone a más información que potencialmente puede causar celos. Es un círculo vicioso”, advierte una de las investigadoras, Amy Muise.



El amor en los tiempos del Facebook

Me dio un toque. Me mandó flores por el muro. Me dejó el link de una canción, es un divino. ¿De verdad? ¿Esto es lo que queda del romanticismo? No, no podemos resignarnos. El Facebook es muy útil para conocer gente y reestablecer relaciones, pero no podemos permitir que la cosa quede ahí, ni que los celos salgan a flote por situaciones mal interpretadas o sacadas de contexto.


Luchemos. Por no discutir por actualizaciones del muro. Porque el Facebook sea una herramienta social y laboral, pero que en ningún sentido reemplace la presencia, el estar, el salir, el conocerse en serio, el confiar en el otro. Lo único que la tecnología parece todavía no poder reemplazar es la posibilidad de descubrir a alguien tal cual es, y no por lo que decide mostrar de sí mismo en su perfil.



Por Wanda Marzullo



lunes, 6 de septiembre de 2010

Violencia de género

“Yo no soy así, vos me ponés así”, susurra una voz de mujer, y continúa repitiendo las frases que su pareja utiliza para victimizarse y someterla. El clip se titula “Violencia no es sólo el golpe”, y pertenece a la campaña “Otra vida es posible. Tenemos derecho a una vida sin violencia”, lanzada por el Gobierno Nacional en marzo de 2009.

Cuando se habla de violencia de género el concepto abarca cualquier tipo de daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer. Tanto en lo público como en lo privado, se trata de un conflicto social que no hace distinción de clase, raza, ni edad.

Este tipo de sometimiento se vuelve mucho más complejo en aquellos casos en los que la mujer tiene un vínculo afectivo con quien la ataca, ya que parte de la patología consiste en pretender que las agresiones son actos de amor o protección hacia ellas.

El 20 de diciembre de 1993, las Naciones Unidas ratificaron la Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer, en la que se la reconoce como un grave atentado contra los derechos humanos. El pasado 19 de julio, la presidenta Cristina Fernández aprobó la reglamentación de la ley 24.485, que fija normas para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos donde desarrollan sus actividades integrales.

* http://www.alsurinforma.com/20/07/2010/cristina-presento-un-proyecto-para-proteger-la-violencia-de-genero/
*
http://www.elargentino.com/nota-99337-Cristina-presento-ley-contra-la-violencia-de-genero.html


Sin embargo, en lo que va del año, el número de casos conocidos y denunciados se ha incrementado. Hace algunas semanas una estudiante fueguina - Marianela Rago - fue degollada en su departamento de Balvanera. Pocos días después, Fátima moría con casi el 90% de su cuerpo quemado, caso similar al de Wanda Taddei. Las sospechas de estas muertes cayeron de inmediato sobre sus parejas quienes, sin embargo, se encuentran en libertad. En estos casos, como en la mayoría, no se trataba de la primera vez que sus agresores tenían reacciones violentas con ellas.

Si se lo pone en números, al menos una de cada tres mujeres en el mundo ha padecido a lo largo de su vida un acto de violencia de género. Distintos organismos internacionales la señalan como la primera causa de muerte o invalidez para las mujeres de entre 15 y 44 años.

Las cifras alarman y, en la actualidad, las medidas para erradicar la violencia de género no parecen ser suficientes. Mientras tanto, las campañas de concientización continúan animando a las mujeres para tomar el coraje de denunciarlo.




Por Wanda Marzullo






martes, 31 de agosto de 2010

Discutir, no pelear

Nos peleamos. Y no fue una discusión porque ahí hay debate, intercambio de ideas, de razones. Lo nuestro no tuvo tanto vuelo, hay que ser sinceros. Simplemente se trató de agredir verbalmente al otro, como queriendo ganar algo; igual que en un combate, una guerra, una contienda. Creo que si hay algo por ganar deberíamos alcanzarlo juntos, ¿no? Odio cuando siento que nos volvemos opuestos, antagonistas en la misma novela que por lo general protagonizamos.

Una pareja es, para mí, sencillamente eso: una relación entre pares. Si estamos bien o si estamos mal es gracias o por culpa de los dos. No me parece válido buscar víctimas y victimarios, ambos debemos tener algo de culpa y algo de razón. Pero creo que es fundamental que tiremos los dos del mismo lado de la soga porque, si no, nos estancamos ahí y no avanzamos.

A veces me resulta raro cómo podemos discutir un día entero por teléfono, cortar con bronca y pensando “que no me llame nunca más”. Y después nos vemos, y todo cambia. Por algún motivo cuando estamos frente a frente logramos arreglar todo lo que horas de teléfono no pudieron. Quizás sea porque en persona sí somos capaces de discutir, y no de pelear. No entiendo entonces qué magia rara tiene el teléfono que nos vuelve tan mordaces, tan irónicos, tan hirientes.

Alguna vez Joaquín Sabina - como tantos otros - se preguntó a dónde van a parar los sueños rotos. ¿Sería válido preguntarse a dónde van a parar las peleas viejas? Porque tengo el presentimiento de que se guardan en algún lado, y eso no me gusta, me preocupa. Me angustia. ¿Y si se están acumulando en el fondo del mar ahora calmo? ¿Qué va a pasar el día en que todas esas palabras dichas en caliente, sin pensar, sean suficientes y salgan nuevamente a flote? Me preocupa.

Creo que no deberíamos acumular peleas. Sí, suena idílico y surrealista, pero realmente creo que tendríamos que evitarlo. Porque, si alguien me preguntara el motivo, realmente no lo sé. No me acuerdo. Era algo tan cotidiano, tan sin importancia que ni siquiera soy capaz de recordarlo. Por ahí se trató de algo que me dijiste y no me gustó, o quizás de algún malentendido. Sé que empezó por teléfono mientras hablábamos de cualquier cosa. Después se fue complicando, cada vez nos enredamos más con los “yo te dije”, “porque yo en realidad te había dicho”, “y vos me dijiste”. Y, finalmente, lo solucionamos todo cuando nos vimos.

No quiero pelear, porque creo que todo eso se archiva en algún lado; no nos hace crecer juntos, sólo lastimarnos. En una discusión es distinto, podemos aprender del otro, ver su punto de vista, entender qué cosas estuvieron bien y cuáles estuvieron mal, qué nos suma y que no. Y, en base a eso, seguir avanzando.

Pero si todo esto suena demasiado pretencioso, al menos, dediquémonos a pelear cuando tengamos un motivo. No porque sí, no porque estamos cansados o fastidiosos. Discutamos, no peleemos.




Por Wanda Marzullo